Páginas

miércoles, 24 de octubre de 2012

Reír o Llorar.

Sin saber que pensar. Sin saber si lo que siento es real. A veces vuelvo a plantearme qué es lo que tu sientes. Si es verdadero o si no. Si has dejado de quererme o simplemente ya no soy para ti todo lo que tú se supone que eres para mi. 
Ya ni mis propios sentimientos me parecen claros como siempre lo han sido. Mis dudas se van volviendo una nube que atormenta cada una de las sonrisas que quiero mostrar. Me estás perdiendo... y con eso, te estoy perdiendo yo a ti.
Sólo necesito que muestres lo que siempre me has mostrado. Las sonrisas que hacen que las mías sean igual de sinceras. Que me prometas que no vas a dejar que nos hundamos. Que me hagas sonreír. 
Todos y cada uno de los días he tenido un motivo para levantarme y un sueño con el que soñar cada noche. Pero cada vez, resulta más difícil mantener lo que no se sostiene desde el otro extremo. 

Persigue tus sueños, me decían siempre. Pero nadie dijo que las decepciones y las caídas también venían unidos a ellos. Creer en alguien hace que no siempre las cosas salgan como se espera. Y el dolor no es una sensación que guste.

Ni las palabras me salen fluidas cuando pienso en todo lo que me ronda la cabeza últimamente. Pero que le voy a hacer, si en el fondo... sé que no puedo olvidar lo que está grabado a fuego. Quizás por haberte idealizado tanto, o quizás porque no se puede olvidar. Sino que aprendes a sonreír con cada recuerdo. 

"Y puse tus recuerdos a remojo, y flotan porque el agua está salada. Salada porque brotan de mis ojos lágrimas desordenadas."

He plantado un jardín de la alegría. Pero dejaron de florecer las flores el día que tus dudas llegaron a posarse sobre la máscara que las ocultaba. Y aún así. podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. 

Mantendré el fugo encendido pese a que suponga pasarme la vida llorando por un idiota indeciso.



lunes, 1 de octubre de 2012

Cosas de dos.

Dudar, de todo. Cuando las cosas dan un giro inesperado es inevitable tener miedo de lo que desconoces. Cada persona es un mundo y cada mundo diferente. No todos podemos asimilar de la misma manera todos los obstáculos que se ponen por delante. Es cierto. Pero siempre podemos intentar avanzar acompañados para que el camino se haga un poco más sencillo.

La verdadera pregunta es si merece la pena. Si ese camino tiene un objetivo que ansiamos. Si tras la espera llegará el momento de poder sonreír desde que amanece y sales de la cama, hasta que vuelves a ella al anochecer.
Yo creo que si. Si cada día tienes aunque sólo sea un motivo para levantarte, merece la pena. Todos podemos luchar si al final, el objetivo nos trae la felicidad en su más sincero estado. Sin grandes lujos. Pero felicidad al fin y al cabo.

Sólo necesito reducir día a día el espacio entre nosotros dos.