Hace ya un tiempo que llevaba pensando en escribir esta entrada y hoy, en unos de esos descansos entre apuntes, he encontrado la excusa perfecta para por fin redactarla.
Lo cierto es que releyendo algunas de mis entradas me he dado cuenta de que la gran mayoría tratan siempre los mismos temas. Qué se le va a hacer, siento aburriros con mis comeduras de tarro.
Esta vez quiero escribir algo por las dos personas que me trajeron a este mundo.
De un tiempo a esta parte he aprendido y descubierto muchas cosas nuevas, es bueno supongo, aprender. Como todo en esta vida no es fácil, pero cuando lo consigues, la sensación de mirar hacia atrás, ver tus errores y saber que te han ayudado a avanzar, es increíble.
Cada día podría sonreír y llorar mil veces, de hecho, muchas veces lo hago. ¿Porqué? Es bien sencillo. Porque estoy donde estoy y soy quien soy gracias a todo lo que aquí madre y padre, han hecho y siguen haciendo por mí. Por echarles de menos y saber que podría estar a su lado, pero por capricho, no lo estoy. Sé que eso me ha hecho apreciar todas esas pequeñas cosas el doble, y doy gracias, porque aun teniendo que alejarme para ser consciente, ahora los valoro como realmente se merecen.
Cada vez que consigo lo que me propongo pienso en lo orgullosos que estarán cuando se lo cuente, y a su vez, cuando no es logro sino llanto e impotencia lo que obtengo, igualmente descuelgo el teléfono y les doy la noticia. No por ser vía telefónica no me llevo una reprimenda cuando no hago las cosas bien, es cierto, pero eso al fin y al cabo forma parte de todo este aprendizaje. Para lo bueno y para lo malo.
Gracias por todos los valores que me habéis enseñado, por hacerme la persona que soy hoy en día. Supongo que como mucha gente, tendrían miedo cuando sólo era una niña, que no hacía más que llorar, comer y ...
Bueno, podéis estar tranquilos, creo que no lo habéis hecho nada mal. Aunque el "Jopeee, no es justoo" saliera de mi boca cada 2 segundos, en fin... A lo mejor no lo era, o a lo mejor sí, pero el caso es que estoy orgullosa de tener unos padres como vosotros. Y sé que no todo el mundo puede o quiere decir esto, por eso soy consciente de la suerte que tengo.
Me enseñaron a no rendirme, por difíciles que se pongan las cosas. Así que lo siento si alguien lo pretendía, jamás me rendiré mientras tenga una meta que alcanzar.