Páginas

domingo, 3 de noviembre de 2013

Llenando maletas de recuerdos.

Me pasaré la vida llenando maletas de recuerdos. 

Cada vez que deshago una maleta al llegar a casa, van surgiendo cada una de las sonrisas que ese viaje me haya brindado, ya sean tristes y de ojos cansados o felices y de brillo en ellos. 
Esa sensación al preparar la maleta cuando comienza tu viaje, esa emoción y esas ganas de que todos los planes salgan bien. Poner música y comenzar a rellenar huecos como si fueran las piezas de un puzzle. 

¿Euforia? Sí quizás podríamos llamar así a esa sensación, acelerar cada paso y correr al llegar a la estación con unas ganas locas de aprovechar al máximo cada segundo. 

¿Pero qué pasa cuando la maleta se rehace, con las nuevas sensaciones? Esa no mola tanto ¿¡eh?! 
Porque cuando antes corrías a rellenar huecos, ahora te ralentizas mientras vas colocando con cuidado cada prenda. Arrastrar con parsimonia la maleta y los bultos hacia la estación, que al principio te parecía el mejor sitio del mundo, y en ese instante, te recuerda al lugar más horrible del planeta. El mismo que días atrás te traía sonrisas, ahora solo te brinda lágrimas e impotencia de no poder cambiar un destino que parece escrito previamente. 

Un lugar tan simple como una estación. Que encierra entre sus paredes, miles de historias. Unas tristes y otras felices, pero al fin y al cabo, siempre nos vamos a quedar con la idea que en ese momento pueble nuestra mente. Si estamos tristes, la mala, la melancólica. Pero por el contrario, con el sentimiento opuesto, la buena, la del reencuentro. 

¿Qué pretendo decir con todo esta reflexión? 

Pues joder, ¿qué voy a querer decir?

LA VIDA ES DEL COLOR QUE TU QUIERAS PONERLE.

¿Quieres ser feliz? LUCHA POR CONSEGUIRLO, LAS COSAS NO LLEGAN SOLAS. 

¿No quieres? Abre la ventana, el día será todo lo oscuro y gris que tú quieras. 

Yo me quedaré con los recuerdos. Que cuando el día se vuelva gris, lo tornarán soleado. 

domingo, 13 de octubre de 2013

En vela

¿Porqué será que por la noche es cuando más vueltas le damos a las cosas? 

Días en los que te da el bajón, es en esos cuando más apetece escribir y desahogarte con cada palabra. A veces plantearse el futuro es un error porque nos dedicamos a buscar la felicidad próximamente y no aquí y ahora que es cuando verdaderamente tenemos que hacerlo. VIVE JODER, VIVE. 

Todos los días tenemos mil motivos para tirar la toalla en cada cosa que nos proponemos. El mundo no es que esté en contra de que consigas tus objetivos y tus sueños, no. Lo que ocurre es que las trabas y las putadas pretenden eliminar del camino a aquellos que no ansían lo suficiente sus metas. Si de verdad quieres algo, no vas a sentarte a esperar como cae del cielo. Eso, solo pasa en las películas y muy de vez en cuando a algún tonto con suerte. Si de verdad te propones conseguir algo, vas a luchar por ello, créeme que sí. Y si no es así, quizás deberías plantearte si es eso realmente lo que quieres. 

En mi mundo las cosas no son sencillas, las personas son malas o buenas, nunca sabré cual es la verdadera naturaleza de cada uno, pero el caso es: NO RENDIRSE NUNCA. Te van a patear, te van a empujar, te van a hacer sentir la persona más inútil o subnormal del mundo. Nunca tienes la razón y nunca la vas a tener. ¿No? Ese es el juego. ¿Pues sabéis que os digo? 
Conmigo, estáis muy equivocados. 

Hundirme no es palabra posible dentro de mi vocabulario. Rendirme, ni me lo planteo. Y como no, llorar, por supuesto que lloro, pero por cada lágrima que brote de estos ojos os aseguro que se añade una piedra a la fortaleza de mi mente. 

¿Algún motivo para este escrito? Las noches son demasiado aburridas y yo hoy, no tengo sueño

martes, 1 de octubre de 2013

Una de ralladas por favor.

  A veces me gusta volver por este rinconcito y releer todas y cada una de las palabras que han ido rellenando este pequeño espacio que tanto dice de mí. 
  Y es que cualquiera que me conozca sabe que esto no son solo escritos, si no más bien una forma de conocerme mucho más a fondo. Quizás no sea la mejor forma de desahogarme y mostrar cada una de las sensaciones que he experimentado, pero a veces compartirlas puede crear un vínculo con alguien que ni si quiera te conoce y hacerle sentir bien sabiendo que no está solo. Que todos hemos sufrido más o menos aún que haya sido por razones bien distintas unas de otras.

¿Los colores de los textos significan algo? Sí. El verde, quiere decir esperanza. El azul, calma. El naranja son simplemente comeduras de tarro. Y el rojo... en fin... el rojo es demasiado complejo para definirlo.

Hoy, como cada vez que escribo, he estado dándole vueltas a algunas de las cosas que me quitan el sueño. ¿Es justo tener que echar de menos a alguien? ¿La gente cambia? Yo misma, ¿he cambiado? Pues bien:

¿Justo? Definamos justicia. ¿Se puede? Yo creo que realmente, no. Para cada persona justicia significa cosas diferentes aunque no lo queramos creer así. 
En mi casa justo es que la mesa se ponga entre todos, porque cada uno se esfuerza en sus tareas y todos tenemos el mismo derecho a descansar tirados en el sofá. Justicia sería repartir a cada uno lo que se merece, pero cómo podemos definir algo tan abstracto como medir qué y porqué mereces algo. 
Sin irme más lejos, la pregunta planteada: ¿Es justo tener que echar de menos a alguien? A lo que planteo otra pregunta más, ¿es justa la distancia entre dos personas? Pues bien, desde mi punto de vista, es imposible estar siempre con las personas que necesitas cerca, eso precisamente es lo que nos hace fuertes, poder soportar situaciones de ese estilo. No sé si es o no justo, pero desde mi punto de vista, lo que es es una PUTA BASURA. Pero la vida, la misma vida va a llevarnos hasta el punto de echar de menos a alguien que no es que esté lejos, es que no está. Quizás la distancia sea pues una forma de preparanos para lo que está por llegar. 

Otra cuestión: ¿La gente cambia?
Pues sí, por supuesto que cambia. Pero no son las personas las que deciden cambiar por si solas. Son las distintas etapas y sus respectivas circunstancias aquellas que van moldeando nuestra forma de ser y por tanto a su vez la de las personas cercanas a nosotros. 

Y por último: Yo misma, ¿he cambiado?
Tal y como he dicho antes, las distintas circunstancias y etapas van moldeando la personalidad y la forma de ser de cada uno, incluida por lo tanto, la mía. Quizás vivir fuera de casa, conocer gente nueva, entender nuevas maneras de pensar, escuchar distintas opiniones, el miedo a perder algo o a alguien,  o una cosa tan simple como vivir situaciones difíciles por el hecho de no tener todo el apoyo que unos padres pueden ofrecerte... Eso, es lo que a mi me ha hecho cambiar. 

Y después de todo este pedazo de rollo que os acabo de soltar, que agradeceré a quien haya llegado hasta aquí leyendo, sólo añado una última cosa. 
El mundo es demasiado complejo como para entenderlo y las personas lo son más aún. Así que disfruta, mañana podría ser la última vez que ves el Sol asomar desde tu ventana.






lunes, 26 de agosto de 2013

Sin barreras.

  Una barrera. Ganas de tumbarla y dejar que cada una de las emociones que esconde, salgan por fin al exterior. Un paso más cerca. 

 La forma en que aparta los mechones que me caen sobre los lados de la cara, la forma en que es capaz de hacerme reír a carcajadas cuando solo quiero llorar. La manera en que me observa al dormir. Notar mi pulso acelerarse cuando me roza la piel. Perderme en sus miradas. 

Miedo. Ese miedo a ser herida. A que duela tan fuerte que no sea capaz de desahogarme. Creí haber perdido la posibilidad de llegar a alcanzar de nuevo esa sensación. Pero ahí está, haciéndose grande a cada palabra, a cada salto.

¿Confianza y sinceridad? Las mejores claves para asegurar cada pasito.

Las oportunidades están para aprovecharlas. Cada una de las que se ofrecen. Porque de los errores se aprende y no hay que tropezar dos veces con la misma piedra. ¿Es difícil? Para nada. Cuando algo merece la pena, ni si quiera es planteable equivocarse de la misma forma y en el mismo sentido.

Transparente, pero vulnerable. Fuerte, pero alcanzable.

Y dirán que repito las palabras que un día dije, cambiando el destinatario. Error. Las palabras no se miden por las veces que se dicen, sino por las veces en las que son ciertas. Cuando la felicidad de alguien es parte de la tuya, entonces no importa cuantas veces hayas repetido sentimientos, sino las veces que los has demostrado con hechos, sonrisas y detalles.

Alguien me dijo alguna vez, que quien te quiere te hará llorar. Pero señores, si ese llanto es de felicidad es cuando verdaderamente es valioso y no al revés.

¿Conclusión?
Midamos las palabras y los hechos. Pero no dejemos escapar las sonrisas que son sinceras.



domingo, 11 de agosto de 2013

Errores y Soluciones.

A veces no nos damos cuenta de hasta que punto tienen consecuencias los actos en los que somos partícipes. Quizás pensar antes de actuar sea una buena opción. Pero en muchas ocasiones ni si quiera tenemos la calma para detenernos ante una situación no planeada. 

Todos cometemos errores dicen. Pero si esos errores no son únicamente a ti a quien afectan, la cosa cambia. Mucho. 
Cuando tus decisiones afectan a los demás quizás sea porqué precisamente debes pensar, y a continuación decidir como continuar.

Está claro que vivir haciendo lo que nos apetece en cada momento es genial. El caso es que siempre se ha dicho que nuestra libertad termina donde empieza la de la persona que tenemos al lado. Todo comienza a ser confuso a partir de este punto.

Una forma de actuar impulsiva, puede ser genial en muchas ocasiones: Un plan inesperado, locuras repentinas o simplemente darle un giro radical a un día de mierda. Pero también puede acabar metiéndote en  un embrollo del que tú eres la única culpable. 

¿Entonces? ¿Cuál es la mejor forma de actuar? Que alguien me guíe un poco, porque este mundo no hace más que confundirme. 

Si intentas remediar tu error y acabas por meterte en uno más grande, es cuando realmente te bloqueas, te hundes o algo peor, metes en un círculo de odio a gente que ni si quiera lo merece. 

Así que yo, a la única conclusión que llego es: que hagas lo que hagas este mundo es demasiado complicado para que hacer lo correcto o intentar solucionar lo incorrecto sea coser y cantar. 

¿La mejor solución? Aprecia lo que tienes y cuídalo, cualquier día puede desaparecer con una piedra que cae en el sitio equivocado. 

domingo, 14 de julio de 2013

Experiencias.

Esta vez va una entrada que no sé muy bien como acabará pero sé por donde empieza. 

Empieza con 9 meses que han sido los mejores, que no se repetirán pero de los que estoy segura que no voy a olvidar detalle alguno. En los que he compartido no sólo risas y llantos, no sólo alegrías y penas, si no una amistad que espero que dure para siempre porque se ha forjado en los abrazos brindados cada vez que venían los malos momentos y los mismos que llegaban con las buenas noticias. 

  De Salamanca he aprendido, que vivir sola es duro, que cuando mamá se queja de que ensuciamos o de lo poco que ayudamos en casa, no le falta razón. Que compaginar bien la fiesta y los estudios no es fácil, pero se puede hacer. Con cabeza, eso si. He aprendido, lo que jode quedarte en casa estudiando por no haberlo hecho cuando toca. ¡Y LO MUCHO QUE DUELE QUEDARTE SIN SAN JUAN! 
  Y por supuesto, quererse comer el mundo lo único que consigue es que el mundo acabe por comerte a ti, y eso lo ves con las primeras notas. Que las oportunidades están ahí y hay que aprovecharlas, porque no muchas veces se te vuelven a ofrecer.

Las lagrimitas que se caen cuando vuelves a hacer la maleta al final del curso, y hay que volver a casa. Y es que otra cosa no, pero de buenos recuerdos llevamos una maleta llena. 

Por cada una de las personas que han formado parte de una experiencia inolvidable. 

Y por que los años que están por venir sean cada vez mejores, únicos y claramente destacables como los mejores de mi vida. 





viernes, 21 de junio de 2013

RIGHT NOW

  A veces, en ocasiones decimos cosas que en el momento nos parecen la mejor opción, pero en las cuales verdaderamente no hemos pensado demasiado. 

  De errores vivimos y siempre va a ser así. Tengas 10, 20, 40 o 60 años. No dejamos de aprender con las experiencias que van poblando nuestra vida, y nos hacen mejores personas a cada fallo. Nadie dijo que fuéramos perfectos, al contrario. La vida esta llena de muchos errores que ni si quiera hemos cometido todavía. 

  Mi final feliz, está claro que ya forma parte de mi vida, no tengo que buscarlo. Y es que aunque siempre estemos buscando la estrella perdida que alumbre el camino oscuro, la realidad es que somos nosotros solos quienes tenemos que ser capaces de encontrar la felicidad. 

  Un camino plagado de motivos para seguir avanzando. Porque con cada paso llega una nueva manera de ver la vida. Y con cada instante de felicidad es como sabremos salir cuando las cosas no vayan tan bien.

  A base de palos se aprende y aunque no sea la forma que más nos guste, es la más efectiva. Esta vez soy yo la que se da cuenta de que la felicidad no depende más que de lo que nosotros mismos seamos capaces de encontrar cada vez que el Sol vuelve a cruzar por la ventana. 



Y sí, ahora puedo decir: "It's my time". 




miércoles, 29 de mayo de 2013

Sky is the limit.

Días improductivos que te llevan a reflexiones, y esas reflexiones a escribir en el blog. Pues esa es la historia de mi vida. 

"Sky is the limit" dice una canción de Rebelution. Gran grupo de reggeae. Y esta frase me ha llevado a pensar en la de límites que nos ponemos a diario a nosotros mismos. Eso no, esto si, lo otro me gusta, pero no es lo correcto. 
Señoras, señores, bienvenidos al mundo basado en lo que debemos y no debemos hacer. Por favor, vamos a morir todos algún día, aprovechad vuestra vida, que solo tenemos una. PENSAD UN POQUITO EN VOSOTROS MISMOS. 
Si, vale, no se puede ser un egoísta de mierda, pero oye,  esta sociedad es lo que nos ha enseñado ¿no? En vez de crear unos valores de unión nos enseña que si no lo hago yo, vendrá otro y lo hará en mi lugar. Pues oye, no. Si juntáramos cada una de las aportaciones que podemos ofrecer cada uno de nosotros, sin obligarnos constantemente a enfrentarnos unos con otros, a luchar entre nosotros por el mejor puesto, por las mejores notas, por el mejor chico... sinceramente, nos iría bastante mejor. 

Nacemos sin saber nada sobre este mundo, y moriremos de la misma forma, sin saber nada absolutamente. 

Ahora plantearos si realmente estáis haciendo lo que queréis, si vuestra vida va encaminada en la dirección que habéis escogido, o en la que han escogido por vosotros. Ya sé, por supuesto, que no todo sale siempre como uno quiere, ni mucho menos, el mundo es cruel y las personas cada vez lo son más. Porque llegarás tú que te lo habrás currado muchísimo para alcanzar tu objetivo, y cuando estés a punto de conseguirlo el primer tonto con suerte se llevará el premio gordo. Sí, este mundo es así de injusto. Pero EN FIN, es lo que nos hemos ganado con tanto individualismo. 

domingo, 19 de mayo de 2013

Give me the light.

  Llegan momentos que creías que jamás se iban a repetir. Que pensabas haber perdido. Una luz al final del túnel que parecía demasiado lejana. Unas ganas de sacar adelante todos y cada una de las cosas y metas que te has propuesto. La fuerza que te impulsa a aprovechar sin duda el tiempo el doble o el triple. Para poder llegar al final..., un verano con mucho que ofrecer. Un futuro cercano que parece prometedor. 


 Ha sido mi nueva sonrisa. Quien ha sacado lo mejor de mi, y ha tirado de mi brazo para sacarme definitivamente de la oscuridad de la que parecía tan difícil escapar sin ayuda. 
Y es que aunque la felicidad poco a poco estuviese volviendo a poblar cada uno de mis días, ha sido ese empujón repentino el que ha logrado meterme de lleno en el torrente de luz que poco a poco se iba acercando. 

  A veces nos cerramos en un pasado que no nos lleva a ninguna parte. Aprender a pasar página es aquello que puede llevarte a percibir nuevas sensaciones y nuevas historias que no habrías podido apreciar atrapada en una espiral de recuerdos. Recuerdos, que no tienen sentido alguno en un futuro distinto de tu primera elección. Que al fin y al cabo, son parte de tu vida y te ayudan a aprender. Pero hay que saber escribirlos y guardarlos, para dejar paso a los que están por plasmar en una nueva hoja en blanco, aún por rellenar.


  Brindemos por las oportunidades que la vida nos ofrece cuando menos lo esperamos. Y es que sin duda, es en el instante en el que dejas de buscar, cuando aparece la solución a tus problemas, o al menos la mejor forma de saber llevarlos con algo de optimismo y ganas. Brindemos por las personas que durante las dudas y los llantos tiran de ti con fuerza hacia la cima. Y sobre todo, brindemos por las sonrisas que crea la esperanza de seguir adelante pase lo que pase.

  Gracias por no dejar que deje de creer en la felicidad, por efímera que sea y por distante que pudiera presentarse ante mis ojos. 

  Hoy, puedo volver a gritarle al mundo que las miradas cargadas de sensaciones que no se pueden expresar  con palabras, EXISTEN.

Your time will come, If you wait for it.

domingo, 5 de mayo de 2013

No sense.

  Esta vez no sé muy bien de que voy a hablar. Solo sé que la sensaciones se miden siempre por el impacto que crean en ti. Y hay algunas que dejan tal huella que resulta increíble creer que han ocurrido, surrealistas incluso. Aprendemos de los errores, y eso nos lleva a avanzar en lo que a nuestra "madurez" se refiere, poco a poco, pero así se crean las grandes personas. 

 Vivir en un constante sube y baja no es precisamente lo que se recomienda. Pero al fin y al cabo la felicidad es efímera, y eso todos lo sabemos bien, la gracia está en saber disfrutar de esos pequeños instantes de perfección. 

Sé que esta vez he sido breve, pero no hacen falta grandes textos para describir lo indescriptible, es mejor dejar que todas estas sensaciones y sentimientos sea cada uno quien los descubra y las viva por si solo. 

 Siempre son las mismas palabras de aliento y no hay mucho más que decir. Realmente, ya sabemos lo que hay que hacer. Sólo hay que seguir luchando por lograr alcanzar lo que se quiere, sin importar las dificultades que se presenten, y teniendo la fortaleza para seguir dando cada nuevo paso. 

Y es que a veces hace falta un pequeño sacrificio, para poder lograr la felicidad efímera que puede brindar un pequeño detalle. 


miércoles, 1 de mayo de 2013

Carpe Diem

  Una de esas veces en las que las sonrisas se vuelven más sinceras por momentos. En las que cada día te levantas con ánimo sin que sea de manera forzada. Cuando empiezas a apreciar cada pequeño detalle de todo lo que te rodea. 
  En el momento en el que empiezas a apreciar cada pequeño gesto y a disfrutar con cada cosa que haces, incluso cuando el simple hecho de estudiar sabes que te llevará allí dónde quieres llegar, y por ello lo haces con muchas más ganas. 
  Que marcarte objetivos sea la manera de alcanzar todo lo que te propones y sobre todo, de alcanzar la ansiada felicidad que todos queremos. 

Al fin, me doy cuenta de que cada decisión tomada, nos lleva a un futuro que ni siquiera habríamos podido imaginar en ese instante.


Cuando la felicidad se contagia, entonces, no hay más que dejar que recorra cada extremo de la piel. 


jueves, 18 de abril de 2013

Soñar sin miedo.

  Llevaba tiempo sin ni siquiera pasearme por aquí. Donde muchos de mis recuerdos se ven reflejados, quizás sin sentido alguno para aquellos ajenos a los sucesos que acontecen constantemente en mi vida. 
  Pero ya es hora de volver a abrir el baúl y recordar, sentir, dejar que los recuerdos vuelvan a deambular por mi mente, remarcando una sonrisa de la felicidad que sentí en el momento en el cual tuvieron lugar. Ahora puedo hacerlo sabiendo que el dolor va disminuyendo a cada segundo, y que así seguirá siendo hasta que llegue el día en el que la tapa del baúl pueda quedarse abierta permanentemente. 

  Me doy cuenta de que en la vida cada decisión me lleva por un sendero que, correcto o no, es el que yo he elegido. Son tantas las cosas que son capaces de sacarme una sonrisa en este instante de mi vida, que siento que esta vez es la decisión que debía tomar. He vuelto a reír a cada instante, las payasadas siguen siendo mi fuerte (pese a que mayormente sea yo la que ría mis gracias) y por supuesto le debo un "Gracias" a muchas personas. Gente que ni si quiera esperaba que tomase la iniciativa de prestar el primer abrazo o decir la típica frase de "Todo irá bien". Típica, pero al fin y al cabo, necesaria. 

  Ahora, que ya he conseguido despegar la página antes de pasarla definitivamente, me he dado cuenta de que verdaderamente soy más fuerte de lo que creía. Pero es precisamente gracias a esas personas que han estado convenciéndome de ello a quienes les debo esta sonrisa. Supongo que saben quienes son. 

  En definitiva, igual que hoy estoy optimista, mañana puede que este pesimista y el mundo me parezca un lugar horrible y frío en el que no merece la pena estar. Que al fin y al cabo mi sueño no sea el proyecto de futuro que tengo entre manos. Pero la música, esa gran salvadora, no va a dejar de seguir en cada uno del resto de mis días. 
  Que si me caigo, me levanta. Y si algo he aprendido es que los sueños nunca hay que abandonarlos. Pueden quedar escondidos en un cajón, pero nadie debe decirte qué hacer con ellos. Eres tú quien decide desecharlos o no. Quien volverá o no a guardarlos si reaparecen de entre las cosas viejas y desgastadas. 

  Mi sueño, es vivir de lo que más amo en esta vida: las melodías, los sonidos, el color de los días grises, las sonrisas entre lágrimas, la MÚSICA. Quizás parece tan imposible que por eso nunca me he atrevido a decirlo en voz alta, pero sé que siempre ha estado ahí. No es algo asequible ahora mismo, pero nunca dejaré de intentarlo por difícil que sea. 

  En conclusión, hoy puedo decir, que soy feliz por muchos impedimentos que pueda haber a lo largo de mi día a día, nunca es un 100%, pero eso no significa que mi 100% tenga que ser perfecto. Es en la imperfección donde está mi perfección. 


"Algunos dicen que en los sueños no hay sino engaño y mentira; pero a veces se pueden tener sueños que no mienten y que, con el paso del tiempo, se revelan como ciertos"

jueves, 21 de marzo de 2013

Con R de Sonrisa.

Las decisiones más difíciles de tomar son las que sabemos que van a resultar dolorosas. Las que aunque a la larga traigan sonrisas y una nueva forma de ver la vida. En el momento crearán más lágrimas de las que evitarán. Pero, hay que ser fuertes y valientes para poder lidiar con ellas.


Hoy he tomado una decisión. Una que quizás debía haber pensado hace mucho tiempo, pero que su ausencia aunque algunas lágrimas, también trajo sonrisas. Muchas. Pero quizás menos de las que quisiera. 

Una persona, que para mi ha sido, es y será importante. Alguien que me ha aportado mucho, tanto a la hora de ver cuáles son mis errores como a la hora de ver mis virtudes. Que se ha preocupado cada vez que he hecho alguna locura sin pensar, en la gran mayoría de las ocasiones posible causante de una situación demasiado complicada y peligrosa. El que no ha dejado de intentarlo. Pero que una fuerza mayor a ido apartando poco a poco de mi lado, haciendo que se rindiera antes de un para siempre. 

El culpable de la existencia de este blog y de muchas de sus entradas, las más bonitas y también las más tristes. Pero al fin y al cabo responsable de una de las mejores historias de mi vida.
Culpable de que este teclado resbale un poco más a cada letra mientras las lágrimas se van acumulando sobre él. Pero al fin y al cabo una persona que vale su peso en oro. Uno de pocos. De esos que se pueden contar con una sola mano.

Pero esto, no quiere decir ni mucho menos el fin de algo, sino su renovación. Una amistad que espero siga creciendo y sacando sonrisas a ambos lados. Que por muchas lágrimas que hayamos derramado y muchas que derramemos siempre seamos capaces de recordar esto como algo bueno que aportó mucho a nuestras vidas y que nos hizo felices durante un tiempo.


Dicen que no se le puede dar amistad a quien te pide amor. Pero cuando kilometros se entrometen entre un sentimiento, sabiendo que media vida tienes que pasarla así, merece la pena sí, pero la felicidad es algo de lo que todos deberíamos poder disfrutar casi a diario. Cada uno es libre de elegir su camino, pero el mio necesita un descanso para quizás si el destino así lo cree algún día cuando todo sea posible.... Poder revivir lo que un día fue precioso y mágico, pero poco a poco se convirtió en una tortura que cada día no hacía más que recordarme que no podía amanecer arropada junto a la persona que más he querido en este mundo. Evitando que pudiera sonreír, llamar y decir ¿Tomamos un café?

Te quise, te quiero y te querré. Pero tu sonrisa vale más si la amistad consigue que siempre aparezca cuando te despiertas. 

Te espero allí donde dicen que la felicidad existe cada vez que abres los ojos.

Puede que algún día no tengas que volver a buscar en el mapa la linea que une a dos personas.


jueves, 7 de marzo de 2013

Strenght or weakness?

Ni si quiera puedo desahogarme y gritar lo que pienso. Porque no haría más que dañarme a mi misma. Y es que el problema, es que mi puto sexto sentido, avisa antes de que las cosas pasen. Y no me hace ni puta gracia. Quizás me equivoque, en el fondo así lo espero. Pero y si no? Otra vez? Cuando las cosas se tuercen, ¿es mejor abandonar? Pero si siempre han querido que luchase, ¿porque no iba a seguir haciéndolo?

Ni yo misma sé en muchas ocasiones lo que me pasa. A veces me monto mis propias películas y lo peor es que eso te crea unas ralladas sin fundamento que no hacen otra cosa que clavarte dagas que poco a poco te van desangrando por dentro. 
La rabia y la impotencia de estar al descubierto viendo como la tormenta se avecina y sin poder hacer absolutamente nada para evitarlo. Eso, es lo que me pasa. Que ni si quiera tengo argumentos para saber que lo que pienso es cierto. Pero a veces parece que sólo tenga que escuchar y saber interpretar.

Cuando las cosas van de maravilla, no te preocupes, que ya vendrá alguien o algo y las joderá. Que puedes seguir intentando salir a flote pero los eslabones débiles de la cadena pueden acabar por partirse. 

Y aquellos que me lean pensarán que soy imbécil por decir aquí, en un sitio que no es para nada privado, todo aquello que alguien podría leer y darse por aludido. Sí, quizás lo sea. Pero a alguien tenía que contárselo, aunque sea mediante simbología y palabras sin sentido para aquellos ajenos a mi vida.  

A todos nos gusta que nos presten atención, que nos hagan caso, incluso a aquellos que lo niegan, esos seguramente sean los que más lo necesiten. Pues bien, llegará ese momento en el que estalles, no lo dudes. Y seguramente incluso será en el momento menos oportuno. 
Si algo he aprendido en el tiempo fuera de casa, es que cuando tienes que enfrentarte tu sola a las ostias que la vida te va dando para evitar que llegues donde quieres, la cosa es mucho más complicada, te curtes y te haces más fuerte. Pero a la vez sigues siendo débil. 
Sigues necesitando hombros en los que llorar y oídos que quieran escuchar. No sirve de nada que te oigan, si no te escuchan. De qué sirve esforzarse si no se nos recompensa. Egoísta, me vais a llamar. Pero no siempre el eslabón fuerte aguanta más que el débil. Que siempre he estado en la cuerda floja, deseando que aunque sea fina y de hilo, aguante los huracanes que se le pongan por delante.
El verdadero problema es cuando la parte que amarra la cuerda a ambos lados del precipicio, empieza a temblar. 

¿Fortaleza o debilidad? Esa es la cuestión.

domingo, 24 de febrero de 2013

Sueño sostenido

Supongo que cada vez que me da por escribir no suelen ser días muy alegres, sino días de esos tristes, de los de pensar. Pero también es en esos días cuando mi perspectiva es más realista y menos idealizada.

A todos nos pasa eso de pasar un fin de semana de los que se recuerdan mucho tiempo, de esos que cuesta olvidar. Y es que volver a una realidad en la que no todas las cosas salen como esperas, no es agradable para nadie. Supongo que hay que conocer las dos partes para poder apreciar a su manera cada una de ellas.

¿Y no es difícil también para muchos otros levantarse cada mañana? Gente que sufre por millones de motivos, y nosotros aquí quejándonos de tener que volver a una rutina que solo parece  interesante a veces. 

En realidad, esos son los pequeños motivos que tienen que quitarnos tantas tonterías de la cabeza, ¿no? Esa es la respuesta al porqué tienes ganas de salir a comerte el mundo ¿verdad? 
No engañamos a nadie, convenciéndonos de que la vida que vivimos nos gusta, nadie disfruta su vida día a día, porque siempre tenemos mil motivos para darnos por vencidos y vivir un día de mierda más. ¿O ... no?

En muchas ocasiones quieres huir y esconderte debajo de la cama, o detrás de la mesa, como cuando sólo eramos unos niños. Pero, en la madurez y la evolución de nuestra vida van implícitas las nuevas responsabilidades, elegir en vez de huir, enfrentarse a las cosas y a ser posible, salir victoriosos de dichas batallas. 

¿Cuáles son mis motivos? (Aquí debería incluir una cara de... pero vamos a ver, que esos se los saben muy bien.) Sí, es cierto. Y es que mis motivos son cada una de las personas que es capaz de sacarme una sonrisa un día cualquiera a una hora cualquiera. Una sonrisa que muchas veces, arregla un día de mierda, que parecía venir seguido de un agujero negro. Porque también se tienden a exagerar los días de mierda eh?! Creamos verdaderas montañas de mil cosas, que en realidad, una por una no son tan malas y seguro que tienen una solución no demasiado complicada. 
Siendo realistas, cada cosa a su tiempo, y todo esfuerzo será recompensado al igual que todo sufrimiento curado.


Mañana, será él quien saque de mí una sonrisa de las que pocos son capaces de imaginar. De esas que duran todo el día. Que aunque hoy la cama se me haga grande, no será por mucho tiempo. 

Luego estarán los que digan, que vivo en un sueño sostenido, del que en cualquier momento puedo despertar. Pero... ¿no es eso lo que te hace disfrutar más cada momento?

martes, 22 de enero de 2013

Melodías eternas.

 "¿Qué sería para cada uno de nosotros el mundo sin música?"  Una pregunta que quizás todos nos hemos planteado alguna vez.

  ¿Y si un día te levantas y ha desaparecido? El mundo se ha vuelto silencioso. No hay notas musicales que nos rodeen, ni armonías. No hay nada.
Sería comparable a que el mundo fuera en blanco y negro, que desapareciese la energía que nos rodea, el buen humor, el color. Desaparecen los auriculares y los altavoces, la gente se torna simple y sin creatividad. ¿Y esas veces, que nos ayuda a desahogarnos? Tampoco existirían. No habría instrumentos, ni todo aquello capaz de reproducir melodías... sin grandes conciertos...sin sueños...

  Y para aquellos que pasamos más de la mitad del tiempo aislados de las complicaciones con los auriculares puestos día si día también, hora sí, hora también. A esos si que nos iría debilitando poco a poco. Quizás no haberla llegado a conocer podría hacer que no la echásemos de menos...o...sí. Pero que de repente desaparezca... sería como matar una parte de nosotros. Como arrancarnos una forma de expresión. Músicos que se quedarían huérfanos de esencia. Y caras largas y sin sonrisas que crearía un mal día... 
  Cuantas veces nos hemos levantado de mal humor, y al ponernos música ha creado una leve sonrisa que sustituye esa mala cara. O las veces que estas triste y necesitas desahogarte, escuchando música que te haga derramar alguna que otra lágrima involuntaria. A la de gente que ha sacado de situaciones difíciles, ayudándoles a superar muchos de sus problemas. 

  Porque un mundo sin música sería un mundo vacío, sin alma, sin esencia, sin todo lo que merece la pena. Porque los mejores momentos quizás no tengan una banda sonora de fondo, pero ya se la ponemos nosotros al recordarlos. 

En definitiva, podría seguir y seguir sacándole defectos a un mundo exento de tal variedad de melodías, pero tampoco os contaría nada que no supierais. No creo que me confunda, afirmando, como en su momento hizo Nietzsche, que un mundo sin música, simplemente, sería un error.  

"La música es un arte que está fuera de los límites de la razón, lo mismo puede decirse que está por debajo como que se encuentra por encima de ella." Pio Baroja.

"La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu." Miguel de Cervanates Saavedra

"La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido." Leonard Bernstein. 

"El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla." Robert Browning


viernes, 11 de enero de 2013

Aprender a sonreír.

  No todo el mundo sabe. Y en realidad, deberíamos aprender. Cuando llega ese momento de debilidad, en el que echas de menos a alguien, o en el que sufres por algo que es injusto o no llega en el momento más oportuno. Es ahí donde tenemos que aprender a sacar la sonrisa escondida que no todos son capaces de recuperar de la caja que hay al fondo del armario. 

  Me enseñaron a poner sobre la mesa todo lo necesario para que rendirme no fuera nunca una de mis opciones. Y aún así, a veces, parece tan fácil. ¿Verdad? Tirar la toalla y conformarse con poco. 
Pero... ¡No! ¡Hay que seguir! Por muchos apuntes que se acumulen sobre la mesa, por muchos exámenes de los que salgas abatido, por mucho que alguien quiera hundirte, por mucho que te hagan daño, por muchas broncas que te lleves...
 Siempre, hay una salida, una luz al final del túnel, sólo hay que saber verla. Porque esos apuntes serán tu futuro, esos exámenes la lección de que nadie va a estudiar por ti, esas personas los motivos de la mejor de tus sonrisas, capaz de echar por los suelos cualquier intento de ahogarte en tus propias lágrimas, ese daño una piedra que aprender a saltar o esquivar, y esas broncas... esas son para que te des cuenta de todo lo demás. 

  ¿Pero qué pasa cuando solo quieres que vuelva? Cuando echas tanto de menos a alguien que solo quieres que te abrace, que te bese, que se acerque a ti mientras su sonrisa te contagia. 
Ahí es donde es realmente necesario demostrar que las sonrisas SÍ existen al otro lado del teléfono, que los abrazos y los mimos traspasan barreras, y que los "Te Quiero" también valen por escrito.  
Ahí es cuando tienes que sacar de ti todo el valor que llevas dentro, porque está ahí ¿sabes? Nunca te ha abandonado. Es ese el que te hace sonreír cuando coges el rotulador para tachar un día del calendario, mientras susurras "Uno menos", para ti misma. Y no sirve de nada agachar la cabeza. Porque lo que te rodea también forma parte de tu vida. Sólo tenemos que entender que son las dos caras de la moneda. Una moneda, que algún día no abra que girar para poder ver completa.

Aprendamos a sonreírle a la vida, hasta que ella también se contagie.
=)







miércoles, 9 de enero de 2013

Decisiones.

  ¿Cómo describes un sentimiento? Es difícil, ¿no crees? En contadas ocasiones eres capaz de definir con palabras lo que te hace sentir alguien o algo, esas sensaciones que te ponen la piel de gallina o te crean un escalofrío por la intensidad en la que se expresan, distinta de todo lo que has sentido antes. 

  La libertad, por ejemplo. No es un sentimiento, pero va encadenada a muchos de ellos. Ansiada libertad que todos buscamos. Muchos lucharon por ella. Y muy pocos la hallaron. Pero... ¿cómo definirías la libertad? Freedom. Freheit. Liberdade. Llibertat. Libertà. Liberté. Sí, hay muchas formas de nombrarla, pero no para todos tiene el mismo significado. 
"Hacer lo que te da la gana. Cuando te de la gana." Suele ser la definición más frecuente. Pero en una sociedad en la que no somos conscientes de que no somos dueños de nosotros mismos. ¿Realmente seríamos libres? 
Para un preso, la libertad es salir de la cárcel. Para un niño, desobedecer las normas. Para alguien atado, quitarse las cadenas. ¿Y para un mendigo? 

  No siempre podemos hacer lo que queremos y cuando queremos, ¿pero por ello dejamos a caso de ser libres? Hasta ahí quería llegar. 
  Quizás ahora, con estudios, trabajo o responsabilidades a la vista no consideremos la libertad como nuestra. Aunque muy probablemente también, sea esto lo que en un futuro nos de la libertad de poder elegir. Poder ser dueños de nuestro destino. Y no todo el mundo tiene las mismas oportunidades. 

  Deberíamos aprovechar cada nuevo camino. ¿Qué sería de nosotros si hubiéramos tomado una decisión distinta en algún momento clave? Probablemente no seríamos quienes somos ahora. 

  Cada error, cada acierto y cada paso en falso nos ha llevado hasta donde estamos ahora. Convirtiéndonos en las personas que somos actualmente. El sufrimiento pasado, te enseña lo que duele y eres tu quien decide  volver o no a repetirlo. En muchas ocasiones, merece la pena. En otras, es mejor tomar un camino distinto, que te lleve por una senda diferente. 

  Mis decisiones y, llamémoslo mi destino, me han llevado hasta dónde estoy ahora. Como a todos. Sufres, ríes y lloras. Pero no puedes culpar a nadie de tus propias decisiones. 
¿La más difícil? Sin duda, alejarme de mi hogar, del lugar donde están las personas que me trajeron a este mundo, y un "pequeño" niño que resulta ser quien más se ha preocupado por mi sin yo saberlo, mi hermano. 
Pero a cambio, acercarme a gente que también me quiere, no de la misma manera. Quién no ha escuchado la típica frase "Como tu madre y tu padre nadie te va a querer". 
Una vida distinta de todo lo que había experimentado antes. Sin nadie que me diga lo que debo o no debo hacer. Y sobre todo sin nadie a quien echarle la culpa cuando me equivoco. Porque aciertas y fallas tu misma. 
Echas de menos tantas cosas, y a la vez disfrutas con tantas otras. Son pros y contras. Siempre. Con cada decisión. Valoras mucho más que eso. 

  Hoy puedo decir. Que soy feliz, aún a sabiendas que no tengo a todas las personas que quisiera a mi alrededor. 
  Y es que... ¿A caso existe la felicidad completa? Dímelo tú. 

La vida está llena de decisiones. 
Pero las verdaderamente difíciles las tomamos  solos.