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viernes, 11 de enero de 2013

Aprender a sonreír.

  No todo el mundo sabe. Y en realidad, deberíamos aprender. Cuando llega ese momento de debilidad, en el que echas de menos a alguien, o en el que sufres por algo que es injusto o no llega en el momento más oportuno. Es ahí donde tenemos que aprender a sacar la sonrisa escondida que no todos son capaces de recuperar de la caja que hay al fondo del armario. 

  Me enseñaron a poner sobre la mesa todo lo necesario para que rendirme no fuera nunca una de mis opciones. Y aún así, a veces, parece tan fácil. ¿Verdad? Tirar la toalla y conformarse con poco. 
Pero... ¡No! ¡Hay que seguir! Por muchos apuntes que se acumulen sobre la mesa, por muchos exámenes de los que salgas abatido, por mucho que alguien quiera hundirte, por mucho que te hagan daño, por muchas broncas que te lleves...
 Siempre, hay una salida, una luz al final del túnel, sólo hay que saber verla. Porque esos apuntes serán tu futuro, esos exámenes la lección de que nadie va a estudiar por ti, esas personas los motivos de la mejor de tus sonrisas, capaz de echar por los suelos cualquier intento de ahogarte en tus propias lágrimas, ese daño una piedra que aprender a saltar o esquivar, y esas broncas... esas son para que te des cuenta de todo lo demás. 

  ¿Pero qué pasa cuando solo quieres que vuelva? Cuando echas tanto de menos a alguien que solo quieres que te abrace, que te bese, que se acerque a ti mientras su sonrisa te contagia. 
Ahí es donde es realmente necesario demostrar que las sonrisas SÍ existen al otro lado del teléfono, que los abrazos y los mimos traspasan barreras, y que los "Te Quiero" también valen por escrito.  
Ahí es cuando tienes que sacar de ti todo el valor que llevas dentro, porque está ahí ¿sabes? Nunca te ha abandonado. Es ese el que te hace sonreír cuando coges el rotulador para tachar un día del calendario, mientras susurras "Uno menos", para ti misma. Y no sirve de nada agachar la cabeza. Porque lo que te rodea también forma parte de tu vida. Sólo tenemos que entender que son las dos caras de la moneda. Una moneda, que algún día no abra que girar para poder ver completa.

Aprendamos a sonreírle a la vida, hasta que ella también se contagie.
=)







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