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miércoles, 21 de marzo de 2012

Don't stop it.

Bueno, ya era hora de volver a llenar este pequeño rincón de mi, con nuevos pensamientos.

  Después de demasiadas novedades, como siempre, todo vuelve a la normalidad. A las ralladas sin final, en las que no sólo hay una persona, sino unas cuantas más que cada día me sonríen aunque sea en la más lejana de las distancias. A las mañanas tirando el despertador, para que a los 10 minutos vuelva a sonar. A los pensamientos negativos que a lo largo del día se convierten en el mejor día del mundo, gracias a ella.

  En las sonrisas más tristes del mundo que en realidad, son totalmente sinceras. En las lágrimas reprimidas que acabaran por posarse sobre el corazón en lugar de sobre el rostro. En todas esas cosas, que reprimimos para evitar dañar a los que nos rodean, sabiendo que al final, acaban por formar una coraza tan dura, que sea difícil que nadie pueda volver a traspasar jamás. 

  Dicen que no hay que olvidar, que sólo hay que aprender a vivir con un bonito recuerdo de cada cosa hermosa que has vivido. Pero no es sencillo. Olvidar si no se quiere, no se puede. Recordar lo que se quiere, no siempre se puede.

  Te das cuenta, hasta en los peores momentos, que SIEMPRE hay quien te consuela, pase lo que pase, duela lo que duela. Y NUNCA, NUNCA te abandona. Y por mucho dolor que te hiciera sufrir, y por mucho que quebrase tu corazón, ahora vuelve, para ayudarte a ponerle pegamento, en vez de enfadarse y apedrearlo con palabras de "te lo dije", "sabias que nadie te iba a querer como yo". 

  Y es que somos capaces de ver la parte más negativa, incluso cuando es apenas inexistente. ¿porque no jugamos a ver la positiva? Quizás la caída sería mucho peor. He estado en el cielo, en el mismísimo cielo. Pero por eso conozco tan bien el infierno.

  Sin ella, nada habría sido posible. Ni los llantos, ni las risas, ni la melancolía, ni la pasión, ni la alegría, ni la tristeza, ni el odio, ni las rabietas de niña de 2 años chillando hasta dejarme la garganta. Porque puede hundirte como nunca, o elevarte como nadie. Sólo hay que saber que escuchar en cada momento, y sobre todo, sentirla. Porque fue lo único que no me abandonó cuando más lo necesitaba.

 La música no suena, me atraviesa de parte a parte. La droga que me consume.

martes, 13 de marzo de 2012

Smile

Una buena amiga me dijo una vez, no te enamores pequeña, que enamorarse es malo si no te quieren. Pero nadie nos avisa de que los cuentos de hadas no existen. Que los finales felices son cosa de niños. Que la felicidad es tan efímera como las estrellas fugaces. Mi felicidad en cambio, no será eterna, pero es fuerte. Hace mucho tiempo aprendí a ser valiente y fuerte, a levantar la cabeza y sonreír cuando lo que más me apetecía era encerrarme y llorar hasta agotarme.


 Es precioso cuando todo va bien, cuando no hay problemas, diferencias o dificultades. Pero en esta vida, la justicia y la felicidad no suelen tener demasiada relación con quien la merece en realidad. Nadie dijo que tuviera que ser sencillo o fácil, pero quien no arriesga... no gana y eso es así. Lo sencillo, es quedarse con el bando ganador, en vez de pelear por la victoria con los que no tienen posibilidades. Pero sin duda, la segunda victoria, es mil veces mejor.


 Alguien me dijo una vez que más vale un pinchazo antes que un corte. Los cortes dejan cicatrices, es cierto, pero a lo mejor es precisamente eso lo que buscas. Una cicatriz que mostrar, una marca que te enseñe lo que hiciste bien, y lo que hiciste mal, pero que te recuerde lo que No Dejaste Escapar.


 Dicen que uno no tropieza dos veces con la misma piedra, pero quien sabe si realmente te encanta hacerlo, sabiendo que alguien te tenderá la mano a continuación para ayudarte a levantarte de nuevo y caminar esta vez a su lado, sin riesgo de daño. A lo mejor es preferible tropezar dos veces a pensar... qué habría pasado si no lo hubieras hecho. Todo lo que vivimos, nos enseña algo de nosotros mismos de lo cual en muchas ocasiones ni siquiera eramos conscientes.


 Yo siempre he dicho que no importa cuán cansada de caminar estés, cuanto camino tengas aún por recorrer, cuantos baches hayas sorteado o piedras saltado... tienes que seguir, porque llegará el momento en el que encuentres el oasis en medio del desierto, el agua que calme tu sed y entonces, te dará igual el desierto que momentos antes menguó tus ganas de seguir.
Y es que no me importa que te refugies en otros labios, mientras que cuando los míos pronuncien tu nombre, vuelvas, y esta vez para quedarte. Sin rencores, tu y yo. Pero... sin agobios, presiones, armaduras ni medias tintas. Sinceros y auténticos.


 La vida nos jode a todos alguna vez, a algunos incluso más de una. Sólo tienes que levantarte, sonreír y seguir caminando.


 Nunca pierdas la esperanza, no ocupa lugar, es gratis y te ayuda cuando todo lo demás te ha abandonado.



domingo, 11 de marzo de 2012

Let it be

 Cuando las caricias se vuelven necesarias y reaparece el latido histérico del corazón que grita su nombre, ya no hay vuelta atrás. Su presencia te da vida.

 Cerrar los ojos y sentir su voz, susurrándote al oído palabras sin sentido. Que el tiempo se ralentice cada vez que se aleja, y que necesites contar las horas que quedan para volver a su lado.

 El roce de caricias que os lleva a pelear entre las sábanas, por ver quien da el último beso. Dejarse llevar porque te de igual el mañana, porque no te importe dormirte en sus brazos, que te protegen eternamente del miedo. Una media sonrisa que sale de sus labios y  te transporta junto a ellos.

 Si ya no puedes caminar sin su mano sujetando la tuya, entonces... has caído en sus brazos. Admítelo y no tengas miedo. Sólo tienes que dejarte llevar por la brisa que mece las palabras adornadas que te guían por el sendero más hermoso que jamás soñaste recorrer.

 Una larga lista de etcéteras, que sólo te lleva a la conclusión de que la felicidad está escita en su nombre, y aunque no exista cadena perpetua, siempre servirá una larga condena que te ate a sus labios día y noche. Invisible cadena que te ate a la vida.

 Y que nadie diga que lo vuestro es imposible, porque sois vosotros quienes tenéis las cartas del juego, pero la partida no ha hecho más que empezar.

"Quiero beber de tu boca que me hizo renacer y soñar a deshoras con mil y un amaneceres".

"Porque si te pierdo, yo no me encuentro, porque eres parte de todo lo que soy".



jueves, 8 de marzo de 2012

Imprevisible

Un rayo de luz, que surca el cielo de punta a punta. Que recorre senderos aún por descubrir. De repente, ilumina la profunda oscuridad de la noche, con un suave destello, que poco a poco se torna más nítido y claro a cada paso que avanza.


Cambios, como siempre, cambios. Constantes e incoherentes. Sensaciones nuevas que creías perdidas, pero que simplemente estaban escondidas, esperando a la llegada del estímulo que fuese capaz de volver a crearlas. Sabes perfectamente, que significa, pero nunca es bueno precipitarse juzgando si las sensaciones son reales o meros caprichos del azar, que en un momento hizo que dos coincidencias se cruzaran y formaran el principio de algo. Quizás no fue como esperabas, pero las cosas que más marcan nuestra vida son las que ocurren sin que se planeen y por ¿casualidad? ¿o está escrito en algún papel viejo con  los bordes rasgados de su uso, y tinta invisible escondido en algún lugar de la recóndita eternidad?


Tú puedes cambiar el destino, si así deseas llamarlo, sin necesidad de buscar dónde encontrar el folio gastado que te dice cual será el siguiente paso. Porqué sino cuando crees que todo esta hecho, de repente, aparece alguien que le da un giro completo a tu ya de por si complicada vida, que pone patas arriba cada paso firme que das y te hace tambalearte, volviéndote ha hacer sentir el titubeo del nerviosismo de no saber que decir, de medias sonrisas escondidas bajo la cortina de tu pelo, de estupideces sin razón que te hacen sentir tonta a su lado.


El destino, realmente, lo escribes tú, y lo mejor de todo es que sabes perfectamente cuál es el siguiente paso. Y no es el tiempo quien debe decirte cuando darlo.
Si se te acelera el corazón, si sientes dudar tus manos al roce, si no puedes evitar sonreír solo con oír su voz y esconderte entre tus dedos para disimular la sonrisa que dibuja en tus labios su nombre. Y los minutos son rápidos en vez de lentos como deseas.


Que valga más un rasguño en las rodillas y unos caricias de mamá, que un corazón cobarde que no se deje besar. Que el roce de tu cuerpo sea mi única alarma. Y que el reflejo del agua muestre lo mismo que mi alma,... un pájaro libre que no muere al alba.












martes, 6 de marzo de 2012

NANA =)

 Me he dado cuenta, tras releer una y otra vez las entradas de este pequeño blog, que siempre hablo sobre lo mismo. ¿Y no será que mi vida gira siempre en torno a las personas que entran y salen de ella constantemente? 

 Hay una persona en especial, una pequeñita, que no mide más de metro y medio. Que Siempre, desde que hace ya casi dos años entró en mi vida, jamás ha dejado de apoyarme. Ni siquiera cuando aquellas personas que creía conocer dejaron de hacerlo. Me defraudaron y por un tiempo, me abandonaron.
Y es que es increíble como una persona tan pequeña, puede dar tanto a cambio de nada. Puede hacer que sonrías cuando solo te apetece patalear, chillar y llorar de rabia. Que puede secar tus lágrimas a kilómetros de distancia, dibujando una sonrisa tan grande que deslumbre. Puede repartir cariño y mostrar una sonrisa preciosa a todo aquel que lo necesite, sin importar el daño que le haya causado. Que hay tanto por lo que darle las gracias, que no sería capaz de escribirlo ni en millones de folios. 

 Gracias, por ser quien eres y por no cambiar nunca, por quererme y aguantarme, por las noches junto a la hoguera, por las locuras, por animarme cuando estaba de bajón, por ayudarme siempre, por devolverme los toques a altas horas de la mañana sabiendo que eso nos une un poco más, en definitiva por todo lo que has hecho siempre por mi.

 Y ahora que estás lejos, y que el tiempo nos separa como siempre lo hace, que intenta que nos hundamos, que nos necesitemos, que lloremos, que nos echemos de menos. Ahora, es cuando somos nosotras las que nos reímos de la distancia, porque somos fuertes peque, y podemos, CLARO QUE PODEMOS. 
Que sabes que aunque pasemos MESES sin vernos, te voy a querer igual. Y que aunque no esté ahí para abrazarte cuando estés triste y para defenderte cuando más lo necesites. 

Solo hay que aguantar un poco más, para poder verte y volver a sonreír como siempre, y si hace falta volver a comerme la cabeza, pero qué más da, si tú estás a mi lado.

 Todos tenemos un ángel de la guarda. Pero yo no tengo solo uno, tengo muchos... mis AMIGOS. 
Los que te levantan, cuando los demás ni siquiera saben que te has caído.


jueves, 1 de marzo de 2012

No hay nada imposible

Hoy me he dado cuenta de cuanto he aprendido, a lo largo de la experiencia que te proporcionan los sentimientos y los corazones rotos. Nunca dejas de pensar en esa persona que te importa, sobre todo si ha sido y es todo lo que necesitas para estar bien.

Lo cierto es que los amigos siempre están ahí, para secar tus lágrimas cuando él deja de amarte como algún día lo hizo. Pero créeme cuando digo, que la mayoría de las veces, no te das cuenta hasta que el mundo, tal y como lo conocías, se quiebra bajo tus pies. Cuando de un día para otro cambia y las fotos que antes mirabas  mientras recordabas ese momento con una media sonrisa que se iba dibujando sobre tu rostro, ahora lo único que dibujan es dolor y lágrimas que se derraman sobre la almohada cada noche.

Pero, es que a nuestra corta edad, cuando todo el mundo dice que no sabemos nada de la vida y no sabemos nada del amor. Hemos vivido mucho más de lo que se imaginan. Y hemos sufrido por ello.

Simplemente son pequeñas cosas las que te traen vagos recuerdos. Y da igual que pases meses sonriendo y con cierta estabilidad emocionalmente hablando, porque llega el día en el que un olor, una frase, una situación, un gesto,... te recuerdan que sigue ahí, en un rincón de tu mente. Que lo que un día fue mucho, ahora no lo es. Que tendrías mil cosas que decir, pero no sabes como hacerlo, o no quieres, y crees que así ambos seréis más felices. ¿De verdad? 

Dicen que las mejores cosas de la vida pasan cuando menos te lo esperas, cuando dejas de buscar. Pero como vas a buscar, si sigues queriéndole. Si sigue tan dentro de ti que no eres capaz de vivir sin pensar ni un solo momento, en sus ojos, su sonrisa, sus tonterías o simplemente en todo lo que pasasteis.

Pues se puede, claro que se puede. No se trata de olvidar, sino de aprender a vivir con ello, de recordar sin que duela. Aprender, que si él es feliz, tú lo serás también. Que si él sonríe, tu lo harás el doble, y que puedes seguir compartiendo mil cosas que os gustan, mil cosas que adoras, porque sigue estando ahí. Y que aunque llegues a casa, y lo único que te apetezca sea llorar de rabia o de impotencia, estás bien, porque puedes seguir pasando tiempo junto a él, sin que duela.

En definitiva, todo no debe girar en torno a una sola persona. Aunque...¿Quien elige enamorarse?