Páginas

viernes, 23 de noviembre de 2012

Pegamento para las heridas.

Tiene gracia ver que a cada día que pasa empiezo a necesitarte menos. Tiene gracia ver que hace unos meses no podía imaginarme una situación así. Tiene gracia saber que sigo soñando que vuelvo a abrazarte y a reír contigo. 
Tiene gracia porque aunque sigo queriéndote ya no puedo volver a pensar en ti como algo más que un amigo, porque ese pensamiento ya no cabe en mi jodida cabeza. No puedo permitirlo. 

Tuvimos una historia, con oportunidades y muchos fallos, pero también muchas alegrías. Quería ser la persona con la que despertaras cada mañana durante el resto de tu vida, y me convertí en la que seguirá enamorada eternamente mostrándote la sonrisa que necesitas ver para poder pasar la página. 

Cada cuento tiene su final o su para siempre. El nuestro tiene páginas arrancadas que se vuelven a pegar de mala manera. Ahora finalmente escribimos el final con lágrimas y una sonrisa amarga. 

Empecé un nuevo libro que aun no sé hacia dónde se dirige y si tendrá príncipes azules o cabrones jode vidas. Pero que promete un nuevo final, tal vez con un para siempre de los buenos. 

Déjame que vuelva a coser los retales rotos, y a curar las heridas con alcohol, que duele más pero cura antes. Ya no puedes ser tú quien lo haga. Esta vez soy yo quien ha de aprender a juntar de nuevo todas las piezas del puzzle. 


martes, 6 de noviembre de 2012

Última página.

Bienvenid@ al mundo donde abunda el llanto. Donde las lágrimas se secan para dar paso al vacío más profundo y doloroso que hayas podido imaginar. Quizás no llegues a sentirlo, ojalá tengas esa suerte. Donde cada paso que das, te cuesta más que cualquier otro en un momento al azar.

Dolor. Esa es la palabra. Impotencia pero sin culpa. No lo hemos elegido, pero así ha sido. Daré las gracias por cada beso, cada caricia, cada abrazo. Pero no me culpes de no saber hablarte, de no poder hacerlo. No es culpa mía no saber quererte de otra forma. 

Creí que no derramaría más lágrimas por ti, pero desde que todo empezó es prácticamente a lo que me he dedicado. Ahora, me doy cuenta de cuántos llantos se han tragado mi almohada y la bendita ducha, de lo que mi hermano a aguantado, las veces que me ha consolado con un "que no pasa nada, todo va a ir bien". Ojalá hubiera acertado. 
¿Y las veces que la señorita de los caretos me ha mandado sus fotos haciendo el retrasado para que pudiese sonreír aunque no estuviese a tu lado? Esas si que son incontables. 
Pero no son los únicos, podría enumerar hasta a tu propia sangre.

Cuando de verdad pueda mirarte a los ojos y bloquear todo ápice de sentimientos, entonces podré ser feliz por tenerte a mi lado, apoyándome, aunque sea de otra forma y en otro contexto.


¿Y ahora? No sé a dónde ir porque la sensación de vacío y angustia me acompaña allá donde vaya. Que sé que todo pasará, pero necesito demasiado tiempo para acabar sintiéndote como amigo, a ti, que has compartido más de 6 meses a mi lado. Sólo puedo darte las gracias, por cada beso regalado, por cada parte de tu cuerpo compartida. 

Pero... no me pidas que te trate como siempre, porque el simple hecho de no hablar contigo me está matando. Y sé que hago mal por evitarte. Pero es la única forma de asimilar que tú..., has dejado de curar las heridas para abrir una brecha aún más grande. 

Pensaré que el destino hará su papel y volveremos a querernos como antes si es así, o aprenderemos a hacerlo de otro modo si así ha de ser.


Mientras tanto..., guardaré los recuerdos en una cajita tan escondida, que sólo la felicidad pueda volver a encontrar.