Páginas

jueves, 21 de marzo de 2013

Con R de Sonrisa.

Las decisiones más difíciles de tomar son las que sabemos que van a resultar dolorosas. Las que aunque a la larga traigan sonrisas y una nueva forma de ver la vida. En el momento crearán más lágrimas de las que evitarán. Pero, hay que ser fuertes y valientes para poder lidiar con ellas.


Hoy he tomado una decisión. Una que quizás debía haber pensado hace mucho tiempo, pero que su ausencia aunque algunas lágrimas, también trajo sonrisas. Muchas. Pero quizás menos de las que quisiera. 

Una persona, que para mi ha sido, es y será importante. Alguien que me ha aportado mucho, tanto a la hora de ver cuáles son mis errores como a la hora de ver mis virtudes. Que se ha preocupado cada vez que he hecho alguna locura sin pensar, en la gran mayoría de las ocasiones posible causante de una situación demasiado complicada y peligrosa. El que no ha dejado de intentarlo. Pero que una fuerza mayor a ido apartando poco a poco de mi lado, haciendo que se rindiera antes de un para siempre. 

El culpable de la existencia de este blog y de muchas de sus entradas, las más bonitas y también las más tristes. Pero al fin y al cabo responsable de una de las mejores historias de mi vida.
Culpable de que este teclado resbale un poco más a cada letra mientras las lágrimas se van acumulando sobre él. Pero al fin y al cabo una persona que vale su peso en oro. Uno de pocos. De esos que se pueden contar con una sola mano.

Pero esto, no quiere decir ni mucho menos el fin de algo, sino su renovación. Una amistad que espero siga creciendo y sacando sonrisas a ambos lados. Que por muchas lágrimas que hayamos derramado y muchas que derramemos siempre seamos capaces de recordar esto como algo bueno que aportó mucho a nuestras vidas y que nos hizo felices durante un tiempo.


Dicen que no se le puede dar amistad a quien te pide amor. Pero cuando kilometros se entrometen entre un sentimiento, sabiendo que media vida tienes que pasarla así, merece la pena sí, pero la felicidad es algo de lo que todos deberíamos poder disfrutar casi a diario. Cada uno es libre de elegir su camino, pero el mio necesita un descanso para quizás si el destino así lo cree algún día cuando todo sea posible.... Poder revivir lo que un día fue precioso y mágico, pero poco a poco se convirtió en una tortura que cada día no hacía más que recordarme que no podía amanecer arropada junto a la persona que más he querido en este mundo. Evitando que pudiera sonreír, llamar y decir ¿Tomamos un café?

Te quise, te quiero y te querré. Pero tu sonrisa vale más si la amistad consigue que siempre aparezca cuando te despiertas. 

Te espero allí donde dicen que la felicidad existe cada vez que abres los ojos.

Puede que algún día no tengas que volver a buscar en el mapa la linea que une a dos personas.


jueves, 7 de marzo de 2013

Strenght or weakness?

Ni si quiera puedo desahogarme y gritar lo que pienso. Porque no haría más que dañarme a mi misma. Y es que el problema, es que mi puto sexto sentido, avisa antes de que las cosas pasen. Y no me hace ni puta gracia. Quizás me equivoque, en el fondo así lo espero. Pero y si no? Otra vez? Cuando las cosas se tuercen, ¿es mejor abandonar? Pero si siempre han querido que luchase, ¿porque no iba a seguir haciéndolo?

Ni yo misma sé en muchas ocasiones lo que me pasa. A veces me monto mis propias películas y lo peor es que eso te crea unas ralladas sin fundamento que no hacen otra cosa que clavarte dagas que poco a poco te van desangrando por dentro. 
La rabia y la impotencia de estar al descubierto viendo como la tormenta se avecina y sin poder hacer absolutamente nada para evitarlo. Eso, es lo que me pasa. Que ni si quiera tengo argumentos para saber que lo que pienso es cierto. Pero a veces parece que sólo tenga que escuchar y saber interpretar.

Cuando las cosas van de maravilla, no te preocupes, que ya vendrá alguien o algo y las joderá. Que puedes seguir intentando salir a flote pero los eslabones débiles de la cadena pueden acabar por partirse. 

Y aquellos que me lean pensarán que soy imbécil por decir aquí, en un sitio que no es para nada privado, todo aquello que alguien podría leer y darse por aludido. Sí, quizás lo sea. Pero a alguien tenía que contárselo, aunque sea mediante simbología y palabras sin sentido para aquellos ajenos a mi vida.  

A todos nos gusta que nos presten atención, que nos hagan caso, incluso a aquellos que lo niegan, esos seguramente sean los que más lo necesiten. Pues bien, llegará ese momento en el que estalles, no lo dudes. Y seguramente incluso será en el momento menos oportuno. 
Si algo he aprendido en el tiempo fuera de casa, es que cuando tienes que enfrentarte tu sola a las ostias que la vida te va dando para evitar que llegues donde quieres, la cosa es mucho más complicada, te curtes y te haces más fuerte. Pero a la vez sigues siendo débil. 
Sigues necesitando hombros en los que llorar y oídos que quieran escuchar. No sirve de nada que te oigan, si no te escuchan. De qué sirve esforzarse si no se nos recompensa. Egoísta, me vais a llamar. Pero no siempre el eslabón fuerte aguanta más que el débil. Que siempre he estado en la cuerda floja, deseando que aunque sea fina y de hilo, aguante los huracanes que se le pongan por delante.
El verdadero problema es cuando la parte que amarra la cuerda a ambos lados del precipicio, empieza a temblar. 

¿Fortaleza o debilidad? Esa es la cuestión.