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martes, 22 de enero de 2013

Melodías eternas.

 "¿Qué sería para cada uno de nosotros el mundo sin música?"  Una pregunta que quizás todos nos hemos planteado alguna vez.

  ¿Y si un día te levantas y ha desaparecido? El mundo se ha vuelto silencioso. No hay notas musicales que nos rodeen, ni armonías. No hay nada.
Sería comparable a que el mundo fuera en blanco y negro, que desapareciese la energía que nos rodea, el buen humor, el color. Desaparecen los auriculares y los altavoces, la gente se torna simple y sin creatividad. ¿Y esas veces, que nos ayuda a desahogarnos? Tampoco existirían. No habría instrumentos, ni todo aquello capaz de reproducir melodías... sin grandes conciertos...sin sueños...

  Y para aquellos que pasamos más de la mitad del tiempo aislados de las complicaciones con los auriculares puestos día si día también, hora sí, hora también. A esos si que nos iría debilitando poco a poco. Quizás no haberla llegado a conocer podría hacer que no la echásemos de menos...o...sí. Pero que de repente desaparezca... sería como matar una parte de nosotros. Como arrancarnos una forma de expresión. Músicos que se quedarían huérfanos de esencia. Y caras largas y sin sonrisas que crearía un mal día... 
  Cuantas veces nos hemos levantado de mal humor, y al ponernos música ha creado una leve sonrisa que sustituye esa mala cara. O las veces que estas triste y necesitas desahogarte, escuchando música que te haga derramar alguna que otra lágrima involuntaria. A la de gente que ha sacado de situaciones difíciles, ayudándoles a superar muchos de sus problemas. 

  Porque un mundo sin música sería un mundo vacío, sin alma, sin esencia, sin todo lo que merece la pena. Porque los mejores momentos quizás no tengan una banda sonora de fondo, pero ya se la ponemos nosotros al recordarlos. 

En definitiva, podría seguir y seguir sacándole defectos a un mundo exento de tal variedad de melodías, pero tampoco os contaría nada que no supierais. No creo que me confunda, afirmando, como en su momento hizo Nietzsche, que un mundo sin música, simplemente, sería un error.  

"La música es un arte que está fuera de los límites de la razón, lo mismo puede decirse que está por debajo como que se encuentra por encima de ella." Pio Baroja.

"La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu." Miguel de Cervanates Saavedra

"La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido." Leonard Bernstein. 

"El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla." Robert Browning


viernes, 11 de enero de 2013

Aprender a sonreír.

  No todo el mundo sabe. Y en realidad, deberíamos aprender. Cuando llega ese momento de debilidad, en el que echas de menos a alguien, o en el que sufres por algo que es injusto o no llega en el momento más oportuno. Es ahí donde tenemos que aprender a sacar la sonrisa escondida que no todos son capaces de recuperar de la caja que hay al fondo del armario. 

  Me enseñaron a poner sobre la mesa todo lo necesario para que rendirme no fuera nunca una de mis opciones. Y aún así, a veces, parece tan fácil. ¿Verdad? Tirar la toalla y conformarse con poco. 
Pero... ¡No! ¡Hay que seguir! Por muchos apuntes que se acumulen sobre la mesa, por muchos exámenes de los que salgas abatido, por mucho que alguien quiera hundirte, por mucho que te hagan daño, por muchas broncas que te lleves...
 Siempre, hay una salida, una luz al final del túnel, sólo hay que saber verla. Porque esos apuntes serán tu futuro, esos exámenes la lección de que nadie va a estudiar por ti, esas personas los motivos de la mejor de tus sonrisas, capaz de echar por los suelos cualquier intento de ahogarte en tus propias lágrimas, ese daño una piedra que aprender a saltar o esquivar, y esas broncas... esas son para que te des cuenta de todo lo demás. 

  ¿Pero qué pasa cuando solo quieres que vuelva? Cuando echas tanto de menos a alguien que solo quieres que te abrace, que te bese, que se acerque a ti mientras su sonrisa te contagia. 
Ahí es donde es realmente necesario demostrar que las sonrisas SÍ existen al otro lado del teléfono, que los abrazos y los mimos traspasan barreras, y que los "Te Quiero" también valen por escrito.  
Ahí es cuando tienes que sacar de ti todo el valor que llevas dentro, porque está ahí ¿sabes? Nunca te ha abandonado. Es ese el que te hace sonreír cuando coges el rotulador para tachar un día del calendario, mientras susurras "Uno menos", para ti misma. Y no sirve de nada agachar la cabeza. Porque lo que te rodea también forma parte de tu vida. Sólo tenemos que entender que son las dos caras de la moneda. Una moneda, que algún día no abra que girar para poder ver completa.

Aprendamos a sonreírle a la vida, hasta que ella también se contagie.
=)







miércoles, 9 de enero de 2013

Decisiones.

  ¿Cómo describes un sentimiento? Es difícil, ¿no crees? En contadas ocasiones eres capaz de definir con palabras lo que te hace sentir alguien o algo, esas sensaciones que te ponen la piel de gallina o te crean un escalofrío por la intensidad en la que se expresan, distinta de todo lo que has sentido antes. 

  La libertad, por ejemplo. No es un sentimiento, pero va encadenada a muchos de ellos. Ansiada libertad que todos buscamos. Muchos lucharon por ella. Y muy pocos la hallaron. Pero... ¿cómo definirías la libertad? Freedom. Freheit. Liberdade. Llibertat. Libertà. Liberté. Sí, hay muchas formas de nombrarla, pero no para todos tiene el mismo significado. 
"Hacer lo que te da la gana. Cuando te de la gana." Suele ser la definición más frecuente. Pero en una sociedad en la que no somos conscientes de que no somos dueños de nosotros mismos. ¿Realmente seríamos libres? 
Para un preso, la libertad es salir de la cárcel. Para un niño, desobedecer las normas. Para alguien atado, quitarse las cadenas. ¿Y para un mendigo? 

  No siempre podemos hacer lo que queremos y cuando queremos, ¿pero por ello dejamos a caso de ser libres? Hasta ahí quería llegar. 
  Quizás ahora, con estudios, trabajo o responsabilidades a la vista no consideremos la libertad como nuestra. Aunque muy probablemente también, sea esto lo que en un futuro nos de la libertad de poder elegir. Poder ser dueños de nuestro destino. Y no todo el mundo tiene las mismas oportunidades. 

  Deberíamos aprovechar cada nuevo camino. ¿Qué sería de nosotros si hubiéramos tomado una decisión distinta en algún momento clave? Probablemente no seríamos quienes somos ahora. 

  Cada error, cada acierto y cada paso en falso nos ha llevado hasta donde estamos ahora. Convirtiéndonos en las personas que somos actualmente. El sufrimiento pasado, te enseña lo que duele y eres tu quien decide  volver o no a repetirlo. En muchas ocasiones, merece la pena. En otras, es mejor tomar un camino distinto, que te lleve por una senda diferente. 

  Mis decisiones y, llamémoslo mi destino, me han llevado hasta dónde estoy ahora. Como a todos. Sufres, ríes y lloras. Pero no puedes culpar a nadie de tus propias decisiones. 
¿La más difícil? Sin duda, alejarme de mi hogar, del lugar donde están las personas que me trajeron a este mundo, y un "pequeño" niño que resulta ser quien más se ha preocupado por mi sin yo saberlo, mi hermano. 
Pero a cambio, acercarme a gente que también me quiere, no de la misma manera. Quién no ha escuchado la típica frase "Como tu madre y tu padre nadie te va a querer". 
Una vida distinta de todo lo que había experimentado antes. Sin nadie que me diga lo que debo o no debo hacer. Y sobre todo sin nadie a quien echarle la culpa cuando me equivoco. Porque aciertas y fallas tu misma. 
Echas de menos tantas cosas, y a la vez disfrutas con tantas otras. Son pros y contras. Siempre. Con cada decisión. Valoras mucho más que eso. 

  Hoy puedo decir. Que soy feliz, aún a sabiendas que no tengo a todas las personas que quisiera a mi alrededor. 
  Y es que... ¿A caso existe la felicidad completa? Dímelo tú. 

La vida está llena de decisiones. 
Pero las verdaderamente difíciles las tomamos  solos.