Páginas

martes, 13 de marzo de 2012

Smile

Una buena amiga me dijo una vez, no te enamores pequeña, que enamorarse es malo si no te quieren. Pero nadie nos avisa de que los cuentos de hadas no existen. Que los finales felices son cosa de niños. Que la felicidad es tan efímera como las estrellas fugaces. Mi felicidad en cambio, no será eterna, pero es fuerte. Hace mucho tiempo aprendí a ser valiente y fuerte, a levantar la cabeza y sonreír cuando lo que más me apetecía era encerrarme y llorar hasta agotarme.


 Es precioso cuando todo va bien, cuando no hay problemas, diferencias o dificultades. Pero en esta vida, la justicia y la felicidad no suelen tener demasiada relación con quien la merece en realidad. Nadie dijo que tuviera que ser sencillo o fácil, pero quien no arriesga... no gana y eso es así. Lo sencillo, es quedarse con el bando ganador, en vez de pelear por la victoria con los que no tienen posibilidades. Pero sin duda, la segunda victoria, es mil veces mejor.


 Alguien me dijo una vez que más vale un pinchazo antes que un corte. Los cortes dejan cicatrices, es cierto, pero a lo mejor es precisamente eso lo que buscas. Una cicatriz que mostrar, una marca que te enseñe lo que hiciste bien, y lo que hiciste mal, pero que te recuerde lo que No Dejaste Escapar.


 Dicen que uno no tropieza dos veces con la misma piedra, pero quien sabe si realmente te encanta hacerlo, sabiendo que alguien te tenderá la mano a continuación para ayudarte a levantarte de nuevo y caminar esta vez a su lado, sin riesgo de daño. A lo mejor es preferible tropezar dos veces a pensar... qué habría pasado si no lo hubieras hecho. Todo lo que vivimos, nos enseña algo de nosotros mismos de lo cual en muchas ocasiones ni siquiera eramos conscientes.


 Yo siempre he dicho que no importa cuán cansada de caminar estés, cuanto camino tengas aún por recorrer, cuantos baches hayas sorteado o piedras saltado... tienes que seguir, porque llegará el momento en el que encuentres el oasis en medio del desierto, el agua que calme tu sed y entonces, te dará igual el desierto que momentos antes menguó tus ganas de seguir.
Y es que no me importa que te refugies en otros labios, mientras que cuando los míos pronuncien tu nombre, vuelvas, y esta vez para quedarte. Sin rencores, tu y yo. Pero... sin agobios, presiones, armaduras ni medias tintas. Sinceros y auténticos.


 La vida nos jode a todos alguna vez, a algunos incluso más de una. Sólo tienes que levantarte, sonreír y seguir caminando.


 Nunca pierdas la esperanza, no ocupa lugar, es gratis y te ayuda cuando todo lo demás te ha abandonado.



No hay comentarios:

Publicar un comentario