Hoy me he dado cuenta de cuanto he aprendido, a lo largo de la experiencia que te proporcionan los sentimientos y los corazones rotos. Nunca dejas de pensar en esa persona que te importa, sobre todo si ha sido y es todo lo que necesitas para estar bien.
Lo cierto es que los amigos siempre están ahí, para secar tus lágrimas cuando él deja de amarte como algún día lo hizo. Pero créeme cuando digo, que la mayoría de las veces, no te das cuenta hasta que el mundo, tal y como lo conocías, se quiebra bajo tus pies. Cuando de un día para otro cambia y las fotos que antes mirabas mientras recordabas ese momento con una media sonrisa que se iba dibujando sobre tu rostro, ahora lo único que dibujan es dolor y lágrimas que se derraman sobre la almohada cada noche.
Pero, es que a nuestra corta edad, cuando todo el mundo dice que no sabemos nada de la vida y no sabemos nada del amor. Hemos vivido mucho más de lo que se imaginan. Y hemos sufrido por ello.
Simplemente son pequeñas cosas las que te traen vagos recuerdos. Y da igual que pases meses sonriendo y con cierta estabilidad emocionalmente hablando, porque llega el día en el que un olor, una frase, una situación, un gesto,... te recuerdan que sigue ahí, en un rincón de tu mente. Que lo que un día fue mucho, ahora no lo es. Que tendrías mil cosas que decir, pero no sabes como hacerlo, o no quieres, y crees que así ambos seréis más felices. ¿De verdad?
Dicen que las mejores cosas de la vida pasan cuando menos te lo esperas, cuando dejas de buscar. Pero como vas a buscar, si sigues queriéndole. Si sigue tan dentro de ti que no eres capaz de vivir sin pensar ni un solo momento, en sus ojos, su sonrisa, sus tonterías o simplemente en todo lo que pasasteis.
Pues se puede, claro que se puede. No se trata de olvidar, sino de aprender a vivir con ello, de recordar sin que duela. Aprender, que si él es feliz, tú lo serás también. Que si él sonríe, tu lo harás el doble, y que puedes seguir compartiendo mil cosas que os gustan, mil cosas que adoras, porque sigue estando ahí. Y que aunque llegues a casa, y lo único que te apetezca sea llorar de rabia o de impotencia, estás bien, porque puedes seguir pasando tiempo junto a él, sin que duela.
En definitiva, todo no debe girar en torno a una sola persona. Aunque...¿Quien elige enamorarse?

LA vida es, amor, paz sentimientos pero sobretodo amistad, hoy he aprendido que entre tanto dolor, siempre hay una mano extendida que te ayuda. Por hoy solo puedo decir, GRACIAS
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