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sábado, 28 de abril de 2012

Susurros de felicidad.

  Durante nuestra vida, hay momentos de tristeza y momentos de alegría. Pero siempre tenemos la "manía" de recordar todos los momentos de debilidad cuando llega uno de esos días tristes, hundiéndonos más todavía. 

  Hoy, toca al revés, toca volver a sentir como el corazón late más fuerte y acelerado cuando oyes su voz, como se te para el pulso cuando escuchas un te quiero o incluso cómo sonríes cada mañana al despertar con un simple "Buenos Díaaaas" acompañado de lo que sabes que será su sonrisa al otro lado del mapa. Que no te importe dormir poco porque tu cabeza no descanse ni un segundo dándole vueltas siempre a lo mismo, su nombre. Porque aunque el tiempo cure las heridas, ahora has encontrado el pegamento que vuelve a unir los trozos de un corazón roto que no podía pegarse solo. Cuya coraza supo derribar a base de sentimientos que ni si quiera sabíamos que seguían presentes, aunque nunca dejaron de estarlo.

  Jamás pensaste que podía volver a pasar, pero sí sabias que los sentimientos no se pueden detener.Que aunque tus labios dijeran "nada me importa" tu cabeza gritaba "te necesito, no te vayas". Que no puedes evitar desear pasar cada segundo atada a sus besos, pensar en la mirada más intensa que sus ojos te puedan proporcionar, en la sonrisa más sincera que sus labios puedan dedicarte, o en los abrazos más largos que pudieras imaginar, en los que deseas que el mundo se detenga para no tener que separarte del calor que sus brazos te ceden, los mismos que te arropan cuando hace frío o te levantan del suelo, acompañados de un te quiero susurrado, cuando tus ojos los reclaman. Los que te protegen de cualquiera que sea el mal que intenta dañarte.

  Pues no importa cuanto tiempo pase, si tu corazón siempre a tenido un único dueño, con su nombre y apellidos grabados a fuego dentro. Que por mucho que otros insistieran, el olvido no estaba ligado a su nombre. Y no hay cosa más increíble, que sentir el roce de sus dedos recorrer tu cuerpo lentamente, mientras todo tu mundo deja de girar en torno a ti y empieza a girar en torno a él. Que no importe gritarle al mundo que le quieres. Que junto a él, todo se vuelva sencillo y difícil a la vez. Que pierdas la cabeza, por el niño de los ojos verdes, el mismo que te regalo el mejor de los regalos. Una sonrisa que aparece cada noche antes de dormir, y cada mañana al despertar. ¿Y que pasa si ya sólo escuchamos los susurros de la felicidad?

  Hay algo que siempre me devuelve a él, no sé que es, pero nunca quise que dejara de existir. Y ahora, llámalo como quieras, yo solo sé que le quiero, y no dejaré de hacerlo aunque el huracán más temible nos arrastre hacia lados contrarios o la niebla más espesa cubra el camino que está por recorrer. Nunca dejé de soñar que todo se funde... en un beso infinito.

"Pues por muchos kilómetros que nos separen, siempre viviremos bajo el mismo cielo".

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