Sin saber que hacer ni que decir. Me quedo en blanco frente a una pregunta para la que si tengo respuesta.
Pero es tan difícil pronunciar esas dos palabras que resuenan en mi cabeza, sin saber si mañana cambiará y pensaré: "No es lo que quieres, o eres demasiado joven" o millones de excusas más para no darme cuenta, de que sigue siendo el miedo lo que me paraliza.
El miedo a volver a caer en un pozo tan hondo que no sea capaz de llegar a la luz de nuevo. Al pozo en el que tanta sangre, sudor y lágrimas echaste porque en el fondo, no querías salir de él. Y ahora...
Es demasiado bonito para ser real, y sigues sabiendo que él no se ha marchado todavía y probablemente ni siquiera llegue ha hacerlo del todo.
Pero, ¿qué es de la vida sin errores? Nada, si eres tú quien cae o resbala, pero mucho si eso implica arrastrar contigo a alguien más.
Nadie dijo que esta vida fuera fácil. Pero ¿qué emoción tiene una vida fácil, regalada? Son preguntas, que todo el mundo se plantea alguna vez en su vida, y a las que pocos encuentran respuesta. Yo aún tengo que encontrarlas. Pero, la verdadera pregunta es:
¿Serás tú quien me de esas respuestas? Todavía me queda camino que descubrir contigo.

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